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Un tal Merino

Textos de Alejandro Merino

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Poesía

Inconsciente sabinesiano

Y el problema no era que hablara de Sabines, sino que lo ensalzara hasta el hartazgo, sin darnos nunca un poema suyo para que lo conociéramos, o por lo menos alguna recomendación para acercarnos a su poesía. Durante más de ocho meses escuché hablar de la grandeza de Sabines, de la belleza invaluable, inimitable, inconmensurable de sus versos; Sabines el magnífico, Sabines el extraordinario ser humano, Sabines renovador de la poesía, Sabines el mejor poeta que han visto los siglos pasados y habrán de ver los venideros, Sabines hijo de Zeus, Sabines sentado a la derecha del Padre, Sabines reencarnación de Buda, Sabines más allá del Bien y del Mal, Sabines el inefable, el irrepetible, El Gran Sabines… sí, mi profesora tenía un problema con Jaime Sabines.

El amor y reír

Hacerte el amor y hacerte reír, no quiero hacerte nada más. El amor y reír, es todo.

Los muertos se olvidan en enero

Todo lo que tanto nos dolió, toda nuestra rabia virtual, nuestro apoyo en 140 caracteres, nuestras firmas electrónicas, todo aquello que juramos no olvidar, empieza a olvidársenos.

3 poemas cíclicos

La muerte debería ser voluntaria, cada quien debería elegir el lugar y el momento preciso para abandonar este mundo.

Cargada de futuro. Cargada de nada.

La historia de América Latina ha estado plagada de hijos de puta como Somoza. A veces pienso que la Historia en general se reduce a unos cuantos hijos de puta jodiendo –o jodiéndonos- a otros tantos ligeramente menos hijos de puta, mientras unos pocos, que para nada son hijos de puta, tratan de hacer lo que se pueda por que esto sea un lugar mejor.

Mujer-Legión

Pienso y sonrío porque creo que estarás por ahí, con un café y un libro en las manos, o no con un café, y no con un libro en las manos… Quizá con frío, quizá con alguien, quizá con tedio, como el mío.

La huelga que se llevó a Gisela

“Mira cabrón –así le dijo Taibo II al chico de la grabadora-, yo te aseguro que cualquier hombre, cualquiera, puede conquistar a cualquier mujer, con los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda”… No escuché el resto de la entrevista. Cuando le hicieron la siguiente pregunta yo ya estaba corriendo por toda la feria, buscando el famoso libro de ese tal Pablo Neruda.

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