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Un tal Merino

Textos de Alejandro Merino

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Poesía

Las tablas

Amarás a Dios sobre todas las cosas, sobre la mesa y la mujer que crees que amas, sobre tus padres, sobre la patria, sobre la cama.

La otra mitad

Yo soy dueño de la mitad de todo cuanto ha acontecido entre tus manos y las mías, soy dueño de la mitad de los besos, de la mitad de las noches y de las alegrías...

Casa sola

Esta noche hay casa sola, y en lugar de hacer fiesta los muebles enmudecen, se entristecen y lloran...

Lo peor

Lo peor de todo no es que te hayas ido, ni que no me extrañes, ni que no regreses. Lo peor no es el vacío que me dejas...

Este nosotros

Esto es suficiente, este nosotros sin promesas, sin antes ni después, sin aclaraciones ni certidumbres. No quiero seguirte o que me sigas, quiero domingos a tu lado cada día...

Alguien ama a Nancy

Desconozco si Nancy tendrá los ojos tristes, el cabello largo o el pasado lleno de cicatrices, si sonríe mientras se maquilla o si sueña con irse a París, pero sé que él la ama, que la ama y que lo siente.

Masiosare

Yo solía creer que el cielo era azul porque Dios era niño, que el amor era rojo y se tenía que aprender, y que masiosare era un extraño enemigo...

Mínimos desastres

Me duele tu voz, y tu sombra, pero más le duele a ella...

Inconsciente sabinesiano

Y el problema no era que hablara de Sabines, sino que lo ensalzara hasta el hartazgo, sin darnos nunca un poema suyo para que lo conociéramos, o por lo menos alguna recomendación para acercarnos a su poesía. Durante más de ocho meses escuché hablar de la grandeza de Sabines, de la belleza invaluable, inimitable, inconmensurable de sus versos; Sabines el magnífico, Sabines el extraordinario ser humano, Sabines renovador de la poesía, Sabines el mejor poeta que han visto los siglos pasados y habrán de ver los venideros, Sabines hijo de Zeus, Sabines sentado a la derecha del Padre, Sabines reencarnación de Buda, Sabines más allá del Bien y del Mal, Sabines el inefable, el irrepetible, El Gran Sabines… sí, mi profesora tenía un problema con Jaime Sabines.

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