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Un tal Merino

Textos de Alejandro Merino

Viernes del 92

Pero Alejandro, ¿cómo lo vas a mandar solo hasta allá?, ¿y si le pasa algo? No le va a pasar nada, pos si no es tonto, ¿o sí? ¿quieres que se vuelva un inútil? Que aprenda a andar solo.

Y si la muerte, hoy, en Varanasi…

El olor, olor a carne quemada, olor a carne humana quemándose…

La rueda y la sonrisa

El anciano es un dalit, un paria, un descastado, un intocable. Casi arrastrando los pies, sale lentamente del rio...

Mil millones de luces para Rama

Solo imaginarlo es abrumador: mil millones de personas en toda India se disponen a iluminar la noche con velas, fuegos artificiales, bengalas. ¿El motivo? Complicado de explicar.

La hija que vuelve a casa

Tomo un mototaxi. Por primera vez me toca compartirlo; somos 5 personas semisentadas en medio metro cuadrado de asiento; con un pie en el mototaxi y el otro volando y esquivando coches y gente...

Una ciudad en silencio

uno se muere y se muere bien, y ahí se acaba todo; se acaba la lluvia y los desayunos, la soledad y los días festivos...

Lo que quieran los Dioses

Me pregunto en silencio por qué hay estatuitas de dioses hindúes e imágenes de Buda si los sikh son monoteístas, pero creo que no es momento de preguntarlo; no entiendo un carajo.

No estoy listo

-¿Primera vez en la India?- me pregunta la mujer. Tendrá unos 40 años, es muy delgada, de piel bronceada y lleva un pequeño pendiente entre las cejas. Pantalones holgados, blusa de tirantes y sandalias. Por el acento, es española, y tiene toda la pinta de –como dice mi amigo Marcos- una perroflauta.

Dime cómo se hace, amor

Con vergüenza, amor, con odio, con miedo, así se escribe poesía en el país que odia a las mujeres.

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