Todo lo que tanto nos dolió, toda nuestra rabia virtual, nuestro apoyo en 140 caracteres, nuestras firmas electrónicas, todo aquello que juramos no olvidar, empieza a olvidársenos.
La muerte debería ser voluntaria, cada quien debería elegir el lugar y el momento preciso para abandonar este mundo.
La historia de América Latina ha estado plagada de hijos de puta como Somoza. A veces pienso que la Historia en general se reduce a unos cuantos hijos de puta jodiendo –o jodiéndonos- a otros tantos ligeramente menos hijos de puta, mientras unos pocos, que para nada son hijos de puta, tratan de hacer lo que se pueda por que esto sea un lugar mejor.
Pienso y sonrío porque creo que estarás por ahí, con un café y un libro en las manos, o no con un café, y no con un libro en las manos… Quizá con frío, quizá con alguien, quizá con tedio, como el mío.
“Mira cabrón –así le dijo Taibo II al chico de la grabadora-, yo te aseguro que cualquier hombre, cualquiera, puede conquistar a cualquier mujer, con los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda”… No escuché el resto de la entrevista. Cuando le hicieron la siguiente pregunta yo ya estaba corriendo por toda la feria, buscando el famoso libro de ese tal Pablo Neruda.