He sabido también que has hecho todo lo que has querido, que te casaste que lo amas y él a ti, que disfrutas tu trabajo, que tu familia está bien...
No te preocupes por ocultarlo, yo lo sé, lo he sabido desde el principio. Sé que estás aquí porque él se ha ido...
Hoy no vienes, no hay tiempo o no estás, como casi siempre. Hoy cancelas por un café, o resulta ser el cumpleaños del primo de un tío lejano del vecino de tu prima Isabel.
Amarás a Dios sobre todas las cosas, sobre la mesa y la mujer que crees que amas, sobre tus padres, sobre la patria, sobre la cama.
Yo soy dueño de la mitad de todo cuanto ha acontecido entre tus manos y las mías, soy dueño de la mitad de los besos, de la mitad de las noches y de las alegrías...
Sé bien que no todo México es Playa del Carmen, que no toda la Ciudad de México es Coyoacán, Polanco y Xochimilco, que no todo aquí es folklore y alegría. Decir México es decir narcoestado, desaparecidos, violencia, racismo, pobreza, feminicidios. Decir México es decir Tlatlaya, Ayotzinapa, Tlalmanalco, San Juan Ixtayopan.
Esta noche hay casa sola, y en lugar de hacer fiesta los muebles enmudecen, se entristecen y lloran...
Lo peor de todo no es que te hayas ido, ni que no me extrañes, ni que no regreses. Lo peor no es el vacío que me dejas...
Esto es suficiente, este nosotros sin promesas, sin antes ni después, sin aclaraciones ni certidumbres. No quiero seguirte o que me sigas, quiero domingos a tu lado cada día...