Buscar

Un tal Merino

Textos de Alejandro Merino

Etiqueta

Cracovia

Postal cracoviana de una noche de verano

No, no es un cuento, pero sí una ciudad de cuento. Ni propios ni extraños sabemos explicar qué conjuro habita en sus calles, pero todos volvemos.

En este momento…

Llevo un mes pensando en lo que pasó en estos seis años. O en lo que dejó de pasar, en lo que va a pasar ahora, en lo que no quiero que pase.

Los últimos poetas muertos cracovianos

Durante más o menos un año, un español, un colombiano y un mexicano se reunieron cada dos sábados en algún bar de Cracovia para hablar de literatura –aunque a veces terminaban hablando del desgobierno polaco, de punk y neoporno, o del precio de la carne o cualquier tontería-

Ojos rusos, jueves grasoso

Es el mejor día del año, y uno de mis sueños se me presenta en bandeja de plata. Mi amigo Nacho me dice que si quiero ser parte del jurado del jueves grasoso, o jueves gordo, como lo llaman en inglés (Fat Thursday). Y yo por un momento creo en un Dios bondadoso, aunque minutos después lo maldiga.

Queriendo contar una historia que no tiene historia

Pensándolo bien, los finales siempre me han arruinado las mejores historias, así que puede ser mejor que algunas no lo tengan.

Decafencja mon amour

Cuando hay algún borracho jugando, los dardos pasan zumbándole la cabeza a alguno de los tres trabajadores que se turnan: el de pelo largo, el calvo o el borracho. Ayer, por supuesto, estaba el borracho. Una sola persona atiende todo el bar y es más que suficiente. Eso sí, si el barman sale a fumar, se cierra la barra.

La JMJ: fe, fiesta, fanatismo

Yo me propuse observar con detalle qué es lo que hacen dos millones de católicos de todo el mundo cuando se juntan. Pasé horas deambulando entre las masas, yendo a conciertos cada día, hablando con cuanto peregrino pude, escuchando al papa, preguntando, leyendo las homilías que no pude escuchar en vivo, todo entre cantos de ¡Es-ta-es-la-ju-ven-tud-del-pa-pa!

Última parte: El regalo

Volví de España con un muy buen sabor de boca. Me bebí todo el vino que se me atravesó, me deleité con infinidad de tapas y mariscos, descubrí nuevos rincones de Madrid, me enamoré del acento gallego –y de una que otra gallega-, visité una iglesia transformada en discoteca en Toledo. A Izabela le traje, obviamente, el libro de Amarna Miller, y otro que consideré muy adecuado para que practicara su español, que ya es bastante bueno: Vamos a follar hasta que nos enamoremos, de la poeta murciana Ana Elena Pena.

Tercera parte: Una charla con Amarna Miller

-Amarna Miller, cómo no, la nueva cara del porno feminista, aunque a ella no le gusta mucho la etiqueta –dijo el colombiano-. -Claro, que en España no sólo se hacen guarradas estilo Lucía la Piedra –agregó el español. -También ha escrito un par de cosas interesantes –volvió el colombiano-, tiene un libro de relatos y poesía, Manual de psiconáutica, con ilustraciones y fotografías hechas por ella, y con prólogo de Nacho Vigalondo.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑