Buscar

Un tal Merino

Textos de Alejandro Merino

Autor

Alejandro Merino

Nací y crecí en la Ciudad de México. Me gusta el rock, la comida, Dylan y Sabina, los inviernos fríos y el café. He pasado los últimos años entre México, Estados Unidos, la India y Polonia, donde enseño español. Tengo algunos cuentos publicados en revistas, un par de poemarios y un blog más o menos literario: untalmerino.com / @untalmerino Escribo, me quejo, me enamoro. Nada extraordinario.

Yo solo quería una biblia (parte I)

Y todo hubiera quedado ahí, en serio, con estos dos ateos yéndose a algún bar de plac Matejki muy contentos por tener una biblia en polaco y poder consultar de vez en cuando algunos versículos. Todo hubiera quedado ahí si el señor cura no se hubiera puesto pesado e insistente. En serio, yo solo quería una biblia; con eso quedábamos a mano por las interrupciones. Pero no.

Lo mucho que duele de lejos

Ella se va y yo entro a mi siguiente clase, pero durante el resto de la tarde sigo pensando en eso que he querido escribir desde hace ya más de un mes y no he podido. Sobre Ayotzinapa, sobre la marcha, sobre mi hermana Carmen.

Un café roto

Hay un hombre, en algún sitio, a quien no conozco, a quien no odio, pero al que imagino. Lo único que sé de ese hombre, es que te ha invitado un café...

Erotolalia compartida

profanos gimnofíliacos dando vueltas, delirantes, empapados, las uñas no bastan, vamos en picada al abismo...

Ruido y lluvia (contradicción #4)

Por cada risa entre amigos, un feminicidio; por cada beso, una bala; por cada abrazo, un desaparecido. Me da miedo volver a esta ciudad, esa es la verdad

Hoy sigo sin saber

Y cuando al final ella se fue, definitiva, supe que podrían pasar dos cosas:

Tres finales (contradicción #3)

Hace unos días te escribí un poema. Me tomó casi una tarde, un café y dos vodkas.

Un día. O tres (contradicción #2)

Ojalá vinieras un día. O tres. Un día de octubre, un día de enero, y un día de junio.

Su locura

Ella estaba llena de una locura que se le salía por los poros, por los besos, por los puños.

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑