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Un tal Merino

Textos de Alejandro Merino

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México

¿Ni una más?

Tu amor por esta ciudad siempre sobrepasó toda convención.   La fuerza que yo no tuve para quedarme tú la volviste semillas, abriste siempre tu pecho, a los tuyos y a los extraños, la ciudad te cubrió de besos y... Seguir leyendo →

En este momento…

Llevo un mes pensando en lo que pasó en estos seis años. O en lo que dejó de pasar, en lo que va a pasar ahora, en lo que no quiero que pase.

Mentiras del Tercer Mundo

No seas ingenuo, Alejandro, el agua no se está acabando ni se va a acabar: se les va a acabar a ustedes, al Tercer Mundo, pero a Europa no le va a faltar agua nunca, porque si aquí escasea la vamos a importar, se la vamos a quitar a alguien, o bueno, vamos a pagar un poco más por que se la quiten a otros.

Lo mucho que duele de lejos

Ella se va y yo entro a mi siguiente clase, pero durante el resto de la tarde sigo pensando en eso que he querido escribir desde hace ya más de un mes y no he podido. Sobre Ayotzinapa, sobre la marcha, sobre mi hermana Carmen.

Postales mexicanas III: ¡Como México no hay dos!

Sé bien que no todo México es Playa del Carmen, que no toda la Ciudad de México es Coyoacán, Polanco y Xochimilco, que no todo aquí es folklore y alegría. Decir México es decir narcoestado, desaparecidos, violencia, racismo, pobreza, feminicidios. Decir México es decir Tlatlaya, Ayotzinapa, Tlalmanalco, San Juan Ixtayopan.

Sufriendo a las 4 am

Por culpa de esta decisión de la FIFA –la de celebrar la Eurocopa y la Copa América al mismo tiempo, llevo ya un par de semanas durmiendo muy mal, a intervalos irregulares de tres o cuatro horas, quedándome despierto hasta las 5 am, o durmiendo por la tarde y levantándome a las 2 am.

Ludwika en Cracovia

No hay un solo mexicano de treinta y tantos años que no sepa quién es Ludwika; no hay un solo mexicano que no sonría al escuchar ese nombre que todos conocimos en 1989. Ni siquiera hacen falta apellidos. Todos sabemos quién es Ludwika; todos sabemos quién es, o quién fue, o quién era - porque con ella cualquier pretérito es correcto- María Joaquina.

Cuando queríamos ser Marcovich

Hace ya 21 años que mi padre prácticamente me encerró en mi habitación para que no fuera a un concierto de Caifanes. Era el 95, yo tenía 13 años y Caifanes era la banda de rock más grande de la escena; habían sido los primeros en hacer un MTV Unplugged en español, y lo mismo tocaban en Rockotitlán o en bares para 200 personas que en el Foro Sol con Soda Stereo o The Rolling Stones.

Una final a 10 mil kilómetros

Hoy, por primera vez en mi vida, mi equipo juega una final de liga en su estadio y yo la veré por televisión, en un agujero frío a 10 mil kilómetros. Y eso es muy, muy jodido.

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