Amarás a Dios sobre todas las cosas, sobre la mesa y la mujer que crees que amas, sobre tus padres, sobre la patria, sobre la cama.
Yo soy dueño de la mitad de todo cuanto ha acontecido entre tus manos y las mías, soy dueño de la mitad de los besos, de la mitad de las noches y de las alegrías...
Sé bien que no todo México es Playa del Carmen, que no toda la Ciudad de México es Coyoacán, Polanco y Xochimilco, que no todo aquí es folklore y alegría. Decir México es decir narcoestado, desaparecidos, violencia, racismo, pobreza, feminicidios. Decir México es decir Tlatlaya, Ayotzinapa, Tlalmanalco, San Juan Ixtayopan.
Esta noche hay casa sola, y en lugar de hacer fiesta los muebles enmudecen, se entristecen y lloran...
Lo peor de todo no es que te hayas ido, ni que no me extrañes, ni que no regreses. Lo peor no es el vacío que me dejas...