El propósito, al principio, era organizar algunas actividades culturales para cerrar el ciclo escolar. Junto con un par de románticos-pelotudos profesores se habló de ciclos de cine, recitales de poesía, teatro, trova, etc. Eso, ríanse de nuestra ingenuidad; queríamos, de pronto, convertir aquella prepa perdida en un barrio gris y violento de Naucalpan en el café Les Deux Magots.