Hacerte el amor y hacerte reír, no quiero hacerte nada más. El amor y reír, es todo.
Todo lo que tanto nos dolió, toda nuestra rabia virtual, nuestro apoyo en 140 caracteres, nuestras firmas electrónicas, todo aquello que juramos no olvidar, empieza a olvidársenos.
La muerte debería ser voluntaria, cada quien debería elegir el lugar y el momento preciso para abandonar este mundo.
¿Y qué tal México? Me preguntan a menudo estos días. Bien, respondo hipócrita, tragándome la rabia y la tristeza, tratando de no escupir por los ojos el horror cotidiano
Pienso y sonrío porque creo que estarás por ahí, con un café y un libro en las manos, o no con un café, y no con un libro en las manos… Quizá con frío, quizá con alguien, quizá con tedio, como el mío.