Cuando hay algún borracho jugando, los dardos pasan zumbándole la cabeza a alguno de los tres trabajadores que se turnan: el de pelo largo, el calvo o el borracho. Ayer, por supuesto, estaba el borracho. Una sola persona atiende todo el bar y es más que suficiente. Eso sí, si el barman sale a fumar, se cierra la barra.
Es curioso, hace tres semanas, en Navidad, a cero grados y sin un solo copo de nieve, tampoco estábamos contentos. Qué clase de Navidad es esta sin nieve, ya no es lo mismo que hace diez años, estos ya no son inviernos como los de antes, todavía no se puede esquiar porque no hay suficiente nieve. Qué decepción de invierno.