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Un tal Merino

Textos de Alejandro Merino

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Bares

Decafencja mon amour

Cuando hay algún borracho jugando, los dardos pasan zumbándole la cabeza a alguno de los tres trabajadores que se turnan: el de pelo largo, el calvo o el borracho. Ayer, por supuesto, estaba el borracho. Una sola persona atiende todo el bar y es más que suficiente. Eso sí, si el barman sale a fumar, se cierra la barra.

"Yo que tú me daría prisa…"

Estábamos en el Café del Arte, cerca de la calle Calatrava, donde además de precios asequibles, cada tapa tiene nombre y puedes elegirla con tu bebida, así que pides un Dalí, un Quevedo, un Picasso, un Valle-Inclán. Era el cuarto o quinto bar de esa noche, tomamos un par de cañas, pagamos, nos abrigamos y salimos a fumar un cigarro antes de irnos. Y entonces apareció la mujer.

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