Que un mexicano y un chino lleguen a un acuerdo comunicándose por teléfono, y hablándose en polaco, no es cosa fácil. Tomé el teléfono de la escuela, pues en el restaurante ya conocen el número y no hay que repetir la dirección, y justo cuando ordenaba mi sopa china y mi plato chino y mi bebida china, mi teléfono empezó a sonar. Número desconocido...