Cinematográficamente, soy un “cachorro del imperio”: de niño quería ser como Mad Max, y últimamente como Denzel Washington en The book of Eli, o como Viggo Mortensen en The road. Un mundo devastado, casi deshabitado, gris, y algunos humanos desperdigados por ahí, buscándose, o huyéndose. Son años de educación hollywoodense; decenas de películas post-apocalípticas que han alimentado esa idea. No sé, sencillamente me parece interesante. Una parte de mí fantasea con ese escenario.