Esto es suficiente, este nosotros sin promesas, sin antes ni después, sin aclaraciones ni certidumbres. No quiero seguirte o que me sigas, quiero domingos a tu lado cada día...
Yo me propuse observar con detalle qué es lo que hacen dos millones de católicos de todo el mundo cuando se juntan. Pasé horas deambulando entre las masas, yendo a conciertos cada día, hablando con cuanto peregrino pude, escuchando al papa, preguntando, leyendo las homilías que no pude escuchar en vivo, todo entre cantos de ¡Es-ta-es-la-ju-ven-tud-del-pa-pa!