Estas diez postales no son ni las más violentas, ni las más inverosímiles, ni las más devastadoras; son historias que acompañan el desayuno de los mexicanos todos los días.
López tenía simplemente una especie de ligero retraso mental; lo revelaban sus facciones: su frente demasiado ancha, la forma de su boca, su estatura, la blancura de su piel, su manera de caminar. Parecía frágil. Y nosotros teníamos 12 años y éramos crueles como solo se puede ser a esa edad.