Hay una mujer ahí en tu voz,

quizá segura de no estar segura,

hay una mujer en tu silencio,

y en tus meses y en tu andar,

en tu misterio y en tu ternura.

 

No sé muy bien qué piensa,

ni qué tanto muestra o esconde,

no sé si sus abrazos dicen ven o dicen vete,

su ritmo aún no lo entiendo,

se aleja y vuelve,

 

hay una mujer ahí en tu boca,

que a ratos ríe sincera

y calla lo que no cree prudente.

 

No sé qué hay detrás de sus miradas,

si laberintos o espejos,

barreras o llamadas.

 

Sé que no quiere irse,

pero no sé si quiere quedarse,

no sé cuánto me ha contado,

ni si una tarde cualquiera querrá contarme más.

 

Sé que deja el cigarro cada tanto,

que es olvidadiza

y que se le quebró la fe

hace ya algunos años.

 

Sé poco o nada de sus noches,

algo de su historia

y mucho menos de sus temores.

 

Lo poco que sé de esa mujer,

es que va y viene,

que va y viene…

 

y que yo la miro irse,

y que quizá la mire,

si al final un día vuelve.