Y yo con esta ganas de prenderme a tu cintura interminable,

de comerte la boca apenas verte,

de cazar al vuelo tus manos distantes.

 

Y tú con esa dualidad intermitente,

con ese péndulo entre mi hoy y tu futuro,

y ese camino de tu historia a mi presente.

 

Y yo con este atorado en mis mañanas,

con este de ti que busca ser nosotros,

con un yo que te busca y luego calla.

 

Y tú ahí frente a mí, sonriente, indescifrable,

leyéndome los ojos transparentes,

sabiendo que hoy tampoco he de alejarme.

 

Y yo aquí frente a ti,

con ganas de quedarme en tus instantes,

y de tarde en tarde beberme tu sonrisa,

o de fundirme en un abrazo y no soltarte.